Limitaciones en el acceso a servicios de salud de los migrantes centroamericanos en México

PRESENTACIÓN

   El objetivo de este reporte es destacar las principales limitaciones para el acceso a servicios de salud de las personas migrantes centroamericanas, identificadas a partir de una revisión de la literatura. El estudio de las condiciones de vida y tránsito por México de estos migrantes se ha venido desarrollando desde hace décadas, y actualmente existe un cuerpo de conocimiento especializado en temas de oferta y demanda en salud por parte de esta población que es importante aprovechar. En este texto resumimos los principales hallazgos de algunos de estos trabajos, hacemos propuestas para la acción por parte de las instituciones públicas de salud, y sugerimos futuras líneas de investigación a desarrollar.

I. ¿CUÁLES SON LAS NECESIDADES EN SALUD DE LOS MIGRANTES CENTROAMERICANOS EN MÉXICO?

   Los migrantes centroamericanos en México son una población joven, integrada primordialmente por hombres. Sus principales necesidades en salud tienen que ver con los riesgos a los que se exponen durante el tránsito migratorio, y con las condiciones de vida tanto en sus lugares de origen, como en los sitios en los que se establecen en México.

   Los centroamericanos que pasan por México con la intención de ingresar a Estados Unidos se enfrentan a riesgos graves. La literatura documenta ampliamente las consecuencias en salud del transporte en condiciones irregulares en trenes o camiones de carga, que van desde las lesiones menores hasta la pérdida de miembros, la deshidratación, y la muerte. Otro peligro es la violencia por parte del crimen organizado, y en ocasiones por parte de servidores públicos mexicanos. Las mujeres son particularmente vulnerables a la violencia sexual (un estudio documentó que hasta la tercera parte de las migrantes centroamericanas que transitan por México sufren algún grado de abuso sexual). Todas estas condiciones resultan en problemas de salud que requieren acceso a servicios tanto médicos como psicológicos, incluyendo atención quirúrgica especializada para algunas lesiones, y la atención integral a víctimas de delitos y violencia sexual (1-3).

   Por otro lado, los problemas de salud más frecuentes de los migrantes en tránsito son las enfermedades infecciosas, tanto respiratorias como digestivas y cutáneas (4, 5). Por su parte, los migrantes establecidos tienen riesgos asociados a las condiciones de pobreza, y a las desventajas que experimentan en comparación con la población mexicana, entre ellas la baja cobertura médica y de seguridad social, el menor acceso a programas de asistencia social, y el tener peores condiciones laborales (2). En el caso de las mujeres, hay también necesidades de servicios de salud reproductiva, y la atención de ginecobstetricia es una de las principales causas de tratamiento hospitalario en esta población (5).

   Debido a su distribución por edad, las enfermedades crónicas son menos frecuentes entre los migrantes centroamericanos, en comparación con la población mexicana. De acuerdo con datos de la Encuesta sobre Migración en la Frontera Sur de México, la prevalencia de diabetes entre quienes ingresan a México procedentes de Guatemala es de 1.8%, y es de 0.0% para los procedentes de El Salvador y 2.5% entre los procedentes de Honduras.[1] Esta prevalencia es baja, si se la compara con la de la población adulta de México (9.4% de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud 2016 (6)). Lo mismo ocurre con enfermedades como la hipertensión. Así, las enfermedades crónicas parecen ser un problema relativamente menor entre los migrantes centroamericanos, aunque es importante considerar que estas enfermedades se presentan a una edad cada vez más joven, por lo que es necesario continuar monitoreándolas.

II ¿CUÁLES SON LAS PRINCIPALES BARRERAS PARA EL ACCESO A SERVICIOS DE LOS MIGRANTES CENTROAMERICANOS EN MÉXICO?

El acceso oportuno a servicios médicos de buena calidad es un elemento imprescindible para garantizar el derecho a la salud. De las diferentes maneras de evaluar este acceso, la más sencilla (en términos de la facilidad de recolección de información) es mediante la cobertura de servicios médicos. Aunque el contar con un seguro médico público o privado no garantiza que el servicio otorgado sea de calidad, ni la cobertura completa contra el gasto individual por la atención, se trata de un primer paso, sin el cual la persona no estará cubierta en el caso de presentar un problema de salud. En el Recuadro 1 resumimos las principales barreras para este acceso, de acuerdo con la literatura consultada.

La Organización Mundial de la Salud propone que el acceso a servicios médicos por parte de los migrantes debería darse mediante su inclusión en el sistema de cobertura de servicios de la población general. En el caso de México, esto implicaría incorporar a las personas migrantes a alguno de los principales esquemas de aseguramiento público actualmente existentes, como el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Sistema de Protección Social en Salud (SPSS). La posibilidad de afiliación al IMSS es limitada por el hecho de que la mayor parte de los centroamericanos residentes en México tienen empleos precarios, sin contrato ni prestaciones, de modo que no están inscritos en estos esquemas. Para ellos, así como para los migrantes en tránsito, la opción sería la afiliación al SPSS. Aunque este sistema en principio permite la afiliación de cualquier persona que no cuente con otro tipo de aseguramiento, el requisito de presentar un documento válido impide al acceso a quienes no cuentan con una tarjeta de residencia. Para estas personas, la afiliación es posible sólo por 90 días sin necesidad de presentar documentos, una modalidad contemplada en los reglamentos que rigen al SPSS. Sin embargo, esta afiliación temporal significa en la práctica que los padecimientos crónicos no pueden ser cubiertos adecuadamente (dado que la necesidad de atención se extiende más allá de los tres meses), y que las personas pasan largos periodos sin cobertura médica durante su estacia en México. A la limitación en las opciones de cobertura para los migrantes en tránsito y residentes, se suma el desconocimiento por parte de éstos de los servicios a los que podrían tener derecho y los mecanismos para acceder a ellos. Por otra parte, se han documentado casos en que los prestadores niegan ciertos servicios a los migrantes. También es frecuente el reporte por parte de éstos de discriminación, o del temor a la discriminación como una barrera para buscar atención en los servicios públicos de salud. A este temor se suma el de ser identificados como migrantes indocumentados, y a la posible deportación (1, 2, 7-9).

Otra limitación importante, relacionada con las carencias propias del sistema de salud público en México, es la falta de cobertura frente al gasto de bolsillo. Así, aunque los migrantes sean recibidos y atendidos en un servicio de salud, se les pide que compren medicamentos o materiales. Ante esta situación, muchos de ellos prefieren atenderse en consultorios de farmacias, donde el gasto de bolsillo es similar pero sin las limitaciones administrativas de los servicios públicos. Otros deciden simplemente no atenderse. De la misma manera, la saturación de los servicios y la falta de cobertura financiera hacen que la referencia a atención especializada sea especialmente difícil, de modo que las enfermedades graves pueden quedar desatendidas por tiempos prolongados, o no recibir atención (ver Recuadro 2). Por último, algunas de las localidades en que se asientan los migrantes trabajadores agrícolas carecen de servicios, y los costos de transporte sumados a la dificultad de dedicar tiempo a la búsqueda de atención son otra barrera imporante (1, 2, 9)

III PROPUESTAS DE ACCIÓN Y LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN

   Ante este panorama, y siguiendo las líneas propuestas por la Organización Mundial de la Salud y la Organización Internacional para las Migraciones[2], sugerimos las siguientes acciones:

  1. Desarrollar la normatividad necesaria para la inclusión de los migrantes en el sistema público de atención en salud, garantizando el acceso sin importar la condición migratoria y eliminando las limitaciones por carencia de documentos.

  2. Incluir de manera explícita la cobertura a las necesidades de salud de los migrantes en el presupuesto destinado a atención pública en salud.

  3. Difundir la información relativa al derecho a la atención en salud que tienen los migrantes, y de las vías administrativas para acceder a ese derecho, tanto entre los prestadores de servicios como entre los propios migrantes.

   En cuanto a las líneas de investigación que consideramos importante desarrollar, estas son:

  1. Estimaciones del uso de servicios dada la necesidad, que permitan caracterizar la brecha entre necesidad y atención que experimentan los migrantes en tránsito, y los establecidos en México.

  2. Estimaciones del costo para el sistema de salud por atención a estos migrantes, que permitan definir el presupuesto requerido para garantizar la atención de sus necesidades.

  3. Estudios de las barreras al interior del sistema de salud (legales, administrativas y de otro tipo), para identificar áreas de oportunidad que permitan mejorar la cobertura en salud a los migrantes en tránsito y establecidos en México.

 

REFERENCIAS

1. INCIDE Social, Sin Fronteras. Construyendo un modelo de atención para mujeres migrantes víctimas de violencia sexual, en México. 2012.

2. Ramirez-López DK, Nazar-Beutelspacher A, Zapata-Martelo E, Estrada Lugo E, Salvatierra-Izaba B. Vulnerabilidad, derechos sexuales y reproductivos de mujeres centroamericanas residentes en dos comunidades de la zona rural de Tapachula, Chiapas, México. Papeles de Población. 2012;18(72):113-45.

3. Centro de Estudios de Guatemala. Migración del Triángulo Norte de Centroamérica: Una región que huye. 2018.

4. Leyva Flores R, Infante C, Serván-Mori E, Quintino F, Silverman-Retana O. Acceso a servicios de salud para los migrantes centroamericanos en tránsito por México. Guadalajara: CIESAS; 2015.

5. Santos Padrón H, Limón Mercado N, Martínez Calvo S. La atención de los migrantes Centroamericanos en los servicios de Salud en Tabasco, 2012-2014. Horizonte sanitario. 2016;15(3):143-53.

6. Rojas-Martinez R, Basto-Abreu A, Aguilar-Salinas CA, Zarate-Rojas E, Villalpando S, Barrientos-Gutierrez T. [Prevalence of previously diagnosed diabetes mellitus in Mexico.]. Salud Publica Mexico. 2018;60(3):224-32.

7. Hacker K, Anies M, Folb BL, Zallman L. Barriers to health care for undocumented immigrants: a literature review. Risk Manag Healthc Policy. 2015;8:175-83.

8. López-Arellano MB. Diagnóstico sobre acceso a servicios de salud para personas migrantes, solicitantes de asilo y refugiadas. 2014.

9. Paz Carrasco MA, Cerda García A, Ledón Pereyra A. Mirar las fronteras desde el sur: Salud y migración en la frontera México-Centroamérica. Mexico: Universidad Autónoma Metropolitana; 2016.

 

[1] Organización Mundial de la Salud/Organización Internacional para las Migraciones. Segunda Consulta Global sobre la Salud de los Migrantes. Declaración de Colombo. 23 de Febrero de 2017.

[2] Análisis con información de la Encuesta de Migración en la Frontera Sur de México, reportado por Pedro Paulo Orraca Romano en el documento “Acceso y uso de servicios de salud por parte de los migrantes centroamericanos en el estado de Chiapas”, disponible en el sitio del proyecto RTMG.