La agricultura familiar: análisis en ejidos fronterizos de Campeche y Tabasco

Introducción

En los últimos años la agricultura familiar ha sido revalorada en un contexto de diversas problemáticas nacionales e internacionales: seguridad alimentaria, cambio climático, pérdida de la biodiversidad, migración, pobreza, desarrollo económico, impacto de las políticas públicas, entre otras. En muchas regiones de los trópicos, la productividad del sistema agrícola tradicional de roza tumba y quema (RTQ) se ha visto afectada por diferentes factores como las políticas agrícolas, la variabilidad climática, las políticas conservacionistas y la baja fertilidad del suelo (agravada por la disminución de los períodos de barbecho).

Con el objetivo de analizar el perfil espacial del potencial productivo de la agricultura familiar y de mediana escala, aquí describimos de manera preliminar los principales hallazgos en dos estados de la frontera México-Guatemala: Campeche (ejidos Arroyo Negro, Dos Lagunas, Pioneros del Rio Xno-Ha y Justo Sierra pertenecientes al municipio de Calakmul y colindantes con el departamento del Petén, Guatemala); y Tabasco (ejidos Ramonal y Naranjito,  ubicados en el municipio de Balancán, también colindantes con el Petén, Guatemala).  

Resultados

En la zona fronteriza de Calakmul los agricultores se caracterizan por ser indígenas hablantes de lengua Chol y español. Muchos de ellos provenientes del estado de Chiapas que migraron posterior a la explosión del volcán Chichonal en los ochenta. Son pequeños agricultores de subsistencia, ejidatarios (con 20 o hasta 150 ha dependiendo del ejido) y muchos de ellos son llamados “pobladores” que llegaron después de la formación del ejido y a los que originalmente no les fueron otorgadas tierras.

Su sistema de producción agrícola consiste en la preparación de los terrenos (de hasta 3 ha. en promedio) a base del sistema de roza, tumba y quema, que se lleva a cabo utilizando la mano de obra familiar, y la “mano de cambio” que es una forma de ayuda mutua entre miembros de la comunidad, así como en algunos casos, el pago de jornales. El maíz, aunque declinando en números, sigue siendo fundamental para la alimentación, y se realiza fundamentalmente a base del espeque (bastón plantador) en dos ciclos anuales: primavera/verano (PV) y tornamil otoño/invierno (OI), aunque estos ciclos se han venido modificando a partir de los cambios en el clima con las constantes sequias y la variabilidad de las lluvias.

En la actualidad, el rendimiento promedio por hectárea de maíz en el municipio de Calakmul es inferior a una tonelada/ha (muy por debajo del promedio de tres toneladas a nivel nacional),  y la milpa tradicional de las familias campesinas está disminuyendo en superficie y en variedad de cultivos. Lo anterior debido a múltiples factores: a) variabilidad climática: investigaciones y testimonios de campesinos en la zona han mostrado que la precipitación ha presentado cambios significativos en cantidad, distribución e intensidad, y una gran variabilidad en el inicio de la estación lluviosa año con año (Mardero et al.,  en revisión); b) la creación de la Reserva de la Biósfera de Calakmul, con las consecuentes medidas conservacionistas que limitan los tipos de explotación de la tierra y propician en parte la reducción de los periodos de descanso de la tierra, y el uso más intensivo de la misma;  c) las políticas agrícolas nacionales orientadas a la liberación de los mercados, y a incorporar a los pequeños y medianos productores en un proceso que busca mejorar la competitividad de sus actividades productivas, por medio de la reconversión a agricultura más intensiva y a cultivos más rentables.

A pesar de estas políticas, los campesinos en Calakmul no han aumentado su producción ni competitividad, y la tecnificación, por medio del sistema mecanizado por ejemplo, es prácticamente ausente, lo que aún revela la situación productiva y tecnológica de la agricultura familiar. Así mismo, el uso de agroinsumos en la región aún es limitado, y el sistema de rotación de cultivos y cultivos intercalados de maíz, chigua y frijol prevalece en importancia.

Como respuesta a las dificultades, en las parcelas, los campesinos se han acoplado mediante distintas acciones como la modificación del calendario agrícola dependiendo del inicio de las lluvias y de la entrega y disponibilidad de los insumos agrícolas proporcionados por el gobierno, han disminuido la superficie bajo milpa, pero aumentado la superficie bajo cultivos “mas rentables” como el pasto para el ganado. Entre las familias de la región se practica la pequeña ganadería de borregos y ganado vacuno, aunque esta actividad es constantemente afectada por las pérdidas derivadas de los encuentros entre jaguares y el ganado, debido a la cercanía con la Reserva.  

Fuera de las parcelas, diversas transformaciones en la agricultura familiar están teniendo lugar: los campesinos cada vez se involucran más en actividades no agrícolas para complementar los ingresos en el hogar, hay un aumento en el desinterés de las nuevas generaciones en trabajar en el campo, y la migración (interna y externa) se ha vuelto una estrategia común en la adaptación de los hogares campesinos, principalmente entre pobladores, quienes al no poseer un título agrario, tienen que compartir tierras con algún familiar, o en su defecto, pagar renta para poder acceder a una parcela.

Las relaciones fronterizas en Calakmul han sido complicadas. Durante los ochenta la región se caracterizó por el tráfico de drogas, extracción de maderas preciosas y flujo de migrantes, sobre todo en las comunidades de Pioneros del Rio Xno-Ha y Arrollo Negro. En esta última, también han persistido los conflictos con el Parque Nacional El Mirador y Dos Lagunas de Guatemala por la caza furtiva de fauna silvestre. Esta comunidad también es lugar de paso de migrantes guatemaltecos, aunque en los últimos años este flujo disminuyo con la vigilancia de guarda parques de la CONAP-Guatemala.  

En la región fronteriza de Balancán, Tabasco, los productores de los ejidos de Ramonal y Naranjito son campesinos mestizos que colonizaron la región fronteriza en los años sesenta con el impulso de la expansión ganadera y la diversificación agrícola comercial de plantaciones (cacao, coco, caña de azúcar).

Actualmente los agricultores del Naranjito desarrollan diferentes sistemas productivos: maíz, chigua, chile tabaquero, pasto y cría de ganado; también realizan actividad forestal con la siembra de Teca y Melina. Mientras que en la comunidad del Ramonal predomina el cultivo de maíz, chihua, chile tabaquero y siembra de frutales como la papaya maradol. A diferencia de Calakmul donde no existe el comercio de granos en la frontera con Guatemala, en el Ramonal el comercio es más activo debido a la presencia de centros de acopio de maíz, chigua y chile tabaquero. Los agricultores de ambos lados de la frontera suelen vender sus cosechas ahí y de acuerdo a los testimonios, toda esta producción se lleva a la ciudad de Puebla.

Los agricultores guatemaltecos tienen que enfrentar los bajos precios de sus productos con los intermediarios y centros de acopio que les suelen pagar a 3 o 4 pesos el kilo de maíz, mientras que a los agricultores mexicanos se los pagan a 5 pesos por kilo, y una situación similar ocurre con la semilla de chigua. Sin embargo, a los guatemaltecos les resulta más caro trasladar sus productos a poblaciones del interior de Guatemala.  Un aspecto importante observado en el Ramonal es que existe un acuerdo entre los ejidatarios de no aceptar a migrantes guatemaltecos debido a que se les considera conflictivos.

Un punto importante para la subsistencia de los pequeños productores en la región transfronteriza han sido los programas gubernamentales de subsidios a pequeños productores, los cuales complementan de manera importante al ingreso familiar. Programas como Proagro (antes Procampo), Atención a Siniestros Agropecuarios, Proyectos Productivos (FAPRA), Programa de Producción Pecuaria Sustentable y Ordenamiento Ganadero y Apícola (PROGAN), han permitido a los agricultores disminuir su dependencia de la agricultura de semi-subsistencia y han incorporado otras actividades a su portafolio producción como la crianza de ganado que se ha vuelto una inversión a largo plazo, pero también una “caja de ahorro” que puede ser vendida en casos de emergencia (Schmook et al. 2013). El caso de PROSPERA en Calakmul es significativo, porque revela un conjunto de contradicciones en su implementación orientada a aliviar la pobreza y empoderar a las mujeres a través de transferencias de dinero. Aunque los ingresos de las trasferencias monetarias de los programas gubernamentales han sido importantes para la agricultura familiar, estos  apoyos pueden estar reforzando los roles subordinación de las mujeres a través normas preexistentes que las disciplinan de acuerdo con los requisitos del programa (Schmook et al. 2018).

Conclusiones

A pesar de las dificultades, la agricultura de temporal persiste en la zona de estudio, como un medio de vida y como estrategia de mercado. La mayoría de los agricultores han expresado que continuarán cultivando el maíz, incluso si participan en otras actividades económicas para complementar los ingresos. Según Bartra (1996) y Eakin (2006), una de las razones para que la agricultura de temporal persiste podría ser que incluso con las políticas encaminadas a una mayor apertura de los mercados agrícolas, el Estado mexicano nunca abandonó completamente a los campesinos de subsistencia y semisubsistencia, en vez de eso, reorientó los subsidios promoviendo programas sociales y no únicamente programas productivos. Además, el cultivo de la milpa (maíz) está profundamente arraigada en la cultura de los pequeños productores y constituye una parte importante de los medios de subsistencia campesinos (Schmook et al. 2013).

Bibliografía

Bartra A. (1996). A persistent rural leviathan. Reforming Mexico’s agrarian reform, 173-84.

Eakin H. & Lemos M.C. (2006). Adaptation and the state: Latin America and the challenge of capacity-building under globalization. Global Environmental Change, 16(1)7-18.

Mardero S., Schmook B., Christman Z., Metcalfe S., & De la Barreda-Bautista B. (Proximamente). Recent disruptions in the temporal patterns and intensity of precipitation in Calakmul, Mexico. Applied Geography.

Schmook B., van Vliet N., Radel C., de Jesús Manzón-Che M., & McCandless S. (2013). Persistence of swidden cultivation in the face of globalization: a case study from communities in Calakmul, Mexico. Human Ecology, 41(1), 93-107.

Schmook B., Haenn N., Radel C., & Navarro-Olmedo S. (2018) “Empowering women? Conditional cash transfers in Mexico” en María Elisa Balen y Martin Fotta (Eds.), Money From The Government In Latin America. Conditional Cash Transfer Programmes And Rural Lives. Routledge Studies in Latin American Development, paginas 97-113. ISBN: 9780815387374.